martes, 21 de marzo de 2017


Por qué cada palabra cuenta al escribir un microrrelato

Entrega 7

La respuesta a esa pregunta puede parecer obvia.

En un texto literario que rara vez supera las trescientas palabras, es normal que cada una de ellas tenga una especial importancia.

Y es cierto, así es.

Así que cuando te pongas a escribir un microrrelato es importante que prestes importancia a las palabras.

Y no nos referimos al hecho de contarlas para tratar de no exceder una determinada cantidad; sino a su significado y su lugar en la frase, para reforzar el sentido de tu microrrelato.

La palabra adecuada

Como ya sabes, dar con la palabra adecuada te permite contar algo de manera certera, ahorrando circunloquios y explicaciones accesorias.

Precisamente para escribir microrrelatos debes huir de explicaciones accesorias y circunloquios por lo que debes tener un excelente vocabulario.

Para ello:

  1. Hazte con un buen diccionario. Tienes el de la RAE online.
  2. Hazte con un buen diccionario de sinónimos.
  3. Fundamental: lee mucho.
     

Significar y aludir a un tiempo

Tienes pocas palabras para desarrollar una historia completa. ¿Cómo hacerlo?

Has acertado, eligiendo muy bien las palabras que uses. Pero mientras en una novela o en un relato dispones del espacio suficiente para contar tu historia, en el microrrelato el espacio se acorta. Eso significa que la elipsis y la alusión son herramientas fundamentales para el escritor de microrrelatos.

Por tanto, al elegir tus palabras no solo tienes que tener en cuenta lo que signifiquen para que reflejen fielmente aquello que quieres contar. Además debes procurar que aludan veladamente a aquello que pretendes sugerir, a aquello que necesitas que el lector adivine entre líneas para completar el texto y comprender sin ambages la historia que estás contando.

Recuerda que en el microrrelato lo sugerido es tan importante como lo explícito.

Busca por tanto palabras con una doble función: la de contar explícitamente y aludir implícitamente.

El orden importa

El orden de las palabras importa, y no por una mera cuestión estética.

Al escribir presta atención al orden de las palabras dentro de la oración.

Tu objetivo debe ser enfatizar aquellas palabras que, por su sentido, refuerzan la idea que quieres trasmitir al lector.

O, como decíamos antes, porque siembran en el lector una idea que completa el sentido de tu microrrelato, ayudándole a rellenar los huecos.

En ese sentido, te ayudará el siguiente truco: Pon aquellas palabras que quieres destacar al principio o al final delas frases, de esta manera contribuirás a destacarlas.

El número también importa

Ese es el quid de la cuestión, el número de palabras es importante para un microrrelato.

Pero, en primer lugar, una advertencia: no te obsesiones con esa idea.

Primero escribe tu historia. Trata desde el principio de ser escueto y elegir bien las palabras, pero evita que el corsé de las cifras te impida desarrollar bien tu historia.

Una vez que hayas escrito el microrrelato, pero solo entonces, es hora de sacar las tijeras. En esta fase, el saber dar con la palabra adecuada te resultará fundamental.

  1. Busca frases que puedan eliminarse. Busca palabras que puedan eliminarse.
  2. Comprueba si hay otra manera de decir lo mismo con menos palabras.
  3. Comprueba si hay otra manera de decir lo mismo con una sola palabra.
     

 

El viejo en el puente
[Cuento. Texto completo.]

Ernest Hemingway
Un viejo con gafas de montura de acero y la ropa cubierta de polvo estaba sentado a un lado de la carretera. Había un pontón que cruzaba el río, y lo atravesaban carros, camiones y hombres, mujeres y niños. Los carros tirados por bueyes subían tambaleándose la empinada orilla cuando dejaban el puente, y los soldados ayudaban empujando los radios de las ruedas. Los camiones subían chirriando y se alejaban a toda prisa y los campesinos avanzaban hundiéndose en el polvo hasta los tobillos. Pero el viejo estaba allí sentado sin moverse. Estaba demasiado cansado para continuar.
Mi misión era cruzar el puente, explorar la cabeza de puente que había más allá, y averiguar hasta dónde había avanzado el enemigo. La cumplí y regresé por el puente. Ahora había menos carros y poca gente a pie, y el hombre seguía allí.
-¿De dónde viene? -le pregunté.
-De San Carlos -dijo, y sonrió.
Era su ciudad natal, por lo que le llenó de satisfacción mencionarla, y sonrió.
-Cuidaba de los animales -explicó.
-Oh -dije, sin entenderlo del todo.
-Sí -dijo-, ya ve, me quedé cuidando de los animales. Fui el último que salió de San Carlos.
No tenía pinta de pastor ni de vaquero, y tras observar su ropa negra y cubierta de polvo, su rostro gris cubierto de polvo y sus gafas de montura de acero, dije:
-¿Qué animales eran?
-Animales diversos -dijo negando con la cabeza-. Tuve que dejarlos.
Yo estaba contemplando el puente y el aspecto de paisaje africano del delta del Ebro y me preguntaba cuánto tardaríamos en ver al enemigo, y todo el rato estaba atento por si oía los primeros ruidos que delataran ese misterioso suceso denominado contacto, y el hombre seguía allí sentado.
-¿Qué animales eran? -pregunté.
-En total tres clases de animales -explicó-. Había dos cabras y un gato y cuatro pares de palomos.
-¿Y los ha dejado? -pregunté.
-Sí. Por culpa de la artillería. El capitán me dijo que me fuera por culpa de la artillería.
-¿Y no tiene familia? -pregunté, vigilando el otro extremo del puente, donde los últimos carros bajaban deprisa la pendiente de la orilla.
-No -dijo-. Sólo los animales que le he dicho. Al gato, naturalmente, no le pasará nada. Un gato sabe cuidarse, pero no quiero ni pensar qué va a ser de los otros.
-¿En qué bando está usted? -le pregunté.
-Yo no tengo bando -dijo-. Tengo setenta y seis años. Llevo andados doce kilómetros y creo que ya no puedo seguir.
-Este no es un buen lugar para pararse -dije-. Si puede llegar, hay camiones en el desvío a Tortosa.
-Esperaré un poco -dijo-, y luego seguiré. ¿Adónde van esos camiones?
-A Barcelona -le dije.
-No conozco a nadie en esa dirección -dijo-, pero muchas gracias. Se lo repito, muchas gracias.
Me miró sin expresión, cansado, y a continuación, necesitando compartir su preocupación con alguien, dijo:
-Al gato no le pasará nada, estoy seguro. No hay por qué inquietarse por un gato. Pero a los demás, ¿qué cree que les pasará a los demás?
-Bueno, probablemente tampoco les pasará nada.
-¿De verdad lo cree?
-¿Por qué no? -dije mirando la otra orilla, donde ya no había carretas.
-Pero ¿qué harán cuando empiece el fuego de la artillería, si a mí me dijeron que me fuera por culpa de la artillería?
-¿Dejó abierta la jaula de los palomos? -pregunté.
-Sí.
-Entonces saldrán volando.
-Sí, seguro que saldrán volando. Pero los demás. Más vale no pensar en los demás -dijo.
-Si ya ha descansado, yo si fuera usted me iría -le insistí- . Levántese e intente andar.
-Gracias -dijo, y se puso en pie, avanzó haciendo eses y volvió a sentarse sobre el polvo, dejándose caer.
-Yo sólo cuidaba los animales -dijo sin energía, pero ya no hablaba conmigo-. Sólo cuidaba a los animales.
No se podía hacer nada por él. Era Domingo de Pascua y los fascistas avanzaban hacia el Ebro. Era un día gris y las nubes iban bajas, por lo que sus aviones no volaban. Eso, y que los gatos supieran cuidarse solos, era toda la buena suerte que tendría aquel hombre.
FIN

Taller de cuentos y relatos breves                                        DEBERES – 7

Escriviu un relat en el que hi hagi un conflicte entre dos persones. Una persona és rica, poderosa i babaua i l’altre, pobra i intel·ligent. Les dues persones es disputen l’amor d’una dona.

martes, 14 de marzo de 2017

CONCURS LITERARI CONEX




El ritmo narrativo

El director va a ir marcando con su batuta de director de orquesta, esto es, su voz,  el ritmo del discurso, que ha de amoldarse a lo que nos está contando. Si el ritmo está descompensado, el lector percibirá cierta somnolencia ante la monotonía de las frases o le entrará tal taquicardia que dejará el texto para cuando se sienta más tranquilo.

El rimo vendrá marcado por varios factores. El primero será la longitud de las frases. Las frases largas están muy bien para hablar de sentimientos, pero no para la novela negra. Actualmente se tiende a acortar las frases porque la vida, y por tanto, la realidad escrita, es más acelerada. Vivimos deprisa, queremos saber las cosas rápido, nos pierde la impaciencia. Por otro lado, si se está contando una persecución, más vale que lo haga con frases cortas, concisas, para que el tiempo del discurso no sobrepase con creces al tiempo de la acción; las oraciones cortas dan, pues, velocidad al texto. Pero si lo que se nos está contando es la contemplación de un paisaje, se podrá recrear en oraciones largas y calmosas. En general (y respetando el estilo propio) se recomienda ir alternando frases largas y cortas, para evitar la monotonía o el frenesí.

La longitud de los párrafos también influirá en el ritmo del relato. Conviene no cansar al lector con párrafos kilométricos, ni hacer saltar constantemente de uno a otro. Con todas las excepciones que pueda imponer cada narración, valga como norma general la misma que con las frases: alternar párrafos largos y cortos dará un ritmo variado al texto, como en las sinfonías los tramos lentos y rápidos.

Otro factor que regulará el ritmo es la subordinación o coordinación de las oraciones. La subordinación crea, en general, un efecto acumulativo: las oraciones subordinadas se van acumulando a la principal, engordándola y cubriéndola de matices significativos. La coordinación, por su parte, proporcionará reiteración (y, y, y) y sucesión de los acontecimientos.

Por supuesto, el ritmo de la voz del narrador tiene mucho que ver con el estilo del escritor, pero también en buena medida con la historia que nos cuenta y con la habilidad para evitar la monotonía o la dispersión. En conjunto, los relatos son como una sinfonía, con un ritmo de fondo y variaciones que se van desarrollando en consonancia con el contenido. Son técnicas que el escritor usará, en general, de forma intuitiva, pero que a la hora de revisar habrá de tener en cuenta.

Augusto Monterroso afirma que, cuando el oído del lector se acostumbra al mismo ritmo, triunfa el sopor. Por el contrario, «en un caballo es más difícil dormirse, y puedes acelerarlo o ponerlo al paso a tu antojo

 

Conjunto de textos recopilados de Internet

El arte de ser breve

Entrega 6

La brevedad es la máxima del microrrelato, su principal característica. Insistir en ella nunca está de más.

Sin embargo, aunque resulta sencillo de decir, ¿cómo se puede cumplir ese objetivo? A continuación veremos algunos consejos que pueden ayudar:

1. La puntuación en el microrrelato

Una puntuación adecuada puede utilizarse para sustituir algunas palabras y dar al texto una mayor sensación de fluidez. Cuando sea posible, atrévete a usar los dos puntos o el punto y coma. Por ejemplo:

Dejé corriendo a Rosa en la guardería. Bueno, digo que la dejé, pero lo que ocurrió es que tuve que permanecer allí hasta que las cuidadoras lograron separarla de mi pierna, a la que se agarraba como un cangrejo.

Mientras que podía haberse dicho lo mismo de forma mucho más sintética:

Dejé corriendo a Rosa en la guardería; o mejor dicho, permanecí allí hasta que la separaron de mi pierna, a la que se agarraba como un cangrejo.

Mediante el uso de un punto y coma para introducir la siguiente frase, la segunda versión es sensiblemente más corta que la primera, pero aún conserva la misma información.

2. Descripciones efectivas

Al escribir, y especialmente al describir, es vital lograr crear una imagen en la mente del lector. Para lograrlo, parece evidente que deberán usarse un gran número de palabras. Sin embargo, es posible escribir descripciones potentes y muy sugerentes con pocas palabras si logras centrarnos únicamente en aquellos detalles concretos que realmente dan vida a la escena.

La cocina estaba sucia. Los zapatos se pegaban al linóleo, la pared era del color marrón de las bolsas de té usadas, glóbulos de grasa goteaban por los azulejos manchados de amarillo y los platos sin lavar se acumulaban en el fregadero lleno de agua sucia.

Sin duda, se ha descrito una cocina sucia a la perfección. Pero es posible tratar de crear la misma imagen usando menos palabras que vayan a lo esencial:

La cocina estaba sucia: grasa añeja chorreaba por todas partes entre los platos sucios acumulados.

En el microrrelato, nunca hay que perder la oportunidad de reemplazar descripciones genéricas por detalles concretos.

3. Los diálogos en el microrrelato

Muchas personas evitan el diálogo en el microrrelato porque consideran que ocupa demasiado espacio. ¡Al contrario! El diálogo es un excelente vehículo para la exposición, para hacer avanzar la historia y para su caracterización. Veamos lo siguiente:

—¿Por qué no estás emocionada? —le preguntó su madre. —Ya he pasado por todo esto antes. Ni siquiera estoy seguro de por qué lo hago. María jugueteaba con el ramo de novia. Su madre suspiró con impaciencia. —Porque le quieres, supongo. —Sí, pero...

A partir de esta breve conversación el lector puede inferir lo siguiente: María se va a casar hoy, probablemente por segunda vez, aunque no parece muy segura del paso que va a dar. Su falta de entusiasmo es evidente y su madre parece una mujer impaciente. Además, se plantean cuestiones intrigantes: ¿qué pasó en el primer matrimonio de María? ¿Por qué no está segura sobre los sentimientos hacia su futuro marido? ¿Por qué es su madre tan brusca con ella? Sin duda, una narración en que se aportaran todos esos datos y sugerencias hubiera sido larga, pero aquí se condensan en unas pocas palabras.

El consejo de “hacer que cada palabra cuente” es relevante para todos los géneros literarios, pero es especialmente cierto en el caso del microrrelato. Aplica las técnicas que acabamos de ver para lograrlo.

 

Taller de cuentos y relatos breves                                        DEBERES – 6

S’ha d’escriure el començament i el final d’un relat. Jo us dono el tros del mig.

martes, 7 de marzo de 2017


Taller de cuentos y relatos breves                                        DEBERES – 5          

Al llegir la història ha de quedar patent que les dues persones protagonistes s’estimen molt, però no ho heu de dir. El lector ho ha de veure llegint el relat.

L’amor pot ser de tot tipus (pare-fill(a), mare-fill(a) entre germans o germanes, de parella, o d’amistat.

Començar el relat amb un ritme tranquil i feu que, de cop i volta, el ritme s’acceleri i la història faci un gir de 180 graus.

Utilitzant el narrador subjectiu (personatge secundari)

 

Narrador subjetivo

Forma parte de la historia y la cuenta como él la ve. Así nos cuenta lo que hacen otros personajes y lo que él hace, siente o piensa. Puede ser el personaje principal o uno secundario.

 

 

 

La atmósfera y el ambiente

 

La atmósfera

 

Cuando hablamos de atmósfera, hacemos referencia a la ambientación, a todo lo que nos hace sumergirnos en una historia de una manera o de otra. No es lo mismo pretender infundir miedo, que crear un halo de misterio o intentar arrancar una sonrisa.

¿Cuáles son los principales elementos de la atmósfera?

 

 

El lugar. El escenario donde se desarrolla la historia puede incluso llegar a formar parte de la historia.

 

El tiempo. Hay obras cuyo argumento abarca años y otras en las que todo sucede en unas horas. El manejo de los tempos es muy importante para crear sensaciones. Podemos detallar todo al máximo o que pase de una manera rápida. También podemos utilizar recursos como el flashback (trasladar la acción al pasado) y el flashforward (trasladar la acción al futuro).

Generalmente, dada la brevedad de los cuentos y relatos cortos, la acción transcurre en un tiempo muy breve, y las descripciones son bastante escuetas.

 

La época. La historia puede ambientarse en la actualidad, en la edad media o en el futuro.

Dependiendo de esto, tendremos que atender a las normas y costumbres del momento y ello permitirá al relato ir por unos derroteros o por otros. Una buena opción es enmarcar nuestro texto en algún acontecimiento histórico concreto: una guerra, un cambio de gobierno, un descubrimiento importante, etc.

 

 

Las condiciones atmosféricas. Si estamos en verano o en invierno, hace frio o calor, si llueve… Todos estos elementos se utilizan con mucha asiduidad para crear atmósferas. ¿Quién no ha leído un cuento de miedo con un cielo nublado y truenos y rayos por todas partes o un final de historia llena de esperanza y con un precioso arco iris de fondo?

 

Narración/Diálogo/Descripción. La descripción puede ayudarnos a ubicar nuestra historia, pero no es conveniente abusar de ella de manera prolongada. Es preferible ir dando pinceladas a lo largo del texto. El diálogo puede ser muy útil, la forma de hablar de los personajes también nos ayudará a crear nuestra atmósfera. Asimismo, no sólo debemos prestar atención a lo que decimos, sino también a lo que no decimos. Ocultar una determinada información o darla a entender sin explicarla de manera explícita, es otro recurso a tener en cuenta.

Apenas acostumbra a haber descripción en las narraciones breves.

 

El título. Por último, podemos valernos del título para empezar a crear nuestra atmósfera. Si llamamos a un relato: “El misterio de la casa roja”, lograremos una sensación de intriga y estaremos introduciendo un primer lugar. Por otra parte, podemos jugar con ello y que nuestro escrito luego sea de tipo cómico y hayamos usado el despiste para crear un golpe de efecto.

 

 

 

El ambiente

 

El ambiente es el espacio general en cual se desarrolla el relato; en él se mueven los personajes. Existe el ambiente físico y el ambiente sicológico.

Físico

Es el lugar propiamente tal; donde los personajes existen, viven o se mueven. Dentro de él se pueden considerar dos aspectos: el local y el temporal.

El ambiente físico local (escenario): es el lugar donde están situados los personajes y se desarrollan los acontecimientos. Puede ser un lugar determinado-por ejemplo, Puerto Rico o la ciudad de Ponce- o indeterminado -por ejemplo, la playa de Isla Verde o el campo en Barranquitas-. También, puede tratarse de un lugar determinado, pero ficticio. Por ejemplo, la novela Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez, ocurre en un pueblo ficticio llamado Macondo. En general, el ambiente físico local se encuentra caracterizado en la narración, es decir, se señalan datos sobre él. A veces, esta información es entregada directamente por el narrador, pero en otras ocasiones debemos extraerla de la propia historia.

El ambiente físico temporal: se refiere a la época histórica en la cual transcurren los hechos. Puede ser la época actual, es decir, el presente. Por ejemplo: "En la casa del lado viven dos hermanitas...". Además, aunque la obra esté situada, por ejemplo, hace unos años atrás, se sigue considerando el ambiente físico temporal como presente, ya que se trata de la época histórica actual. La época también puede ser pasada, por ejemplo: "Esta historia tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial"; o futura, por ejemplo: "A comienzos del año 2050...". En este último caso, se trataría de narraciones fantásticas, o de ciencia ficción. En ambos casos, no importa que el autor de la obra sea de esta época. Él puede situar su historia en cualquier período, gracias a la imaginación propia, y a la de los lectores.

En las narraciones breves, no se acostumbra a informar del ambiente físico temporal.



Psicológico
Es la atmósfera o clima emocional, sicológico, en la cual se desarrollan los acontecimientos. Este espacio está creado por todos los elementos presentes en la historia, aunque se hayan puesto en ella sin perseguir necesariamente ese fin. Los factores que influyen en la creación de un ambiente sicológico no siempre pueden delimitarse con claridad.

 

Cinco rasgos del personaje en el microrrelato

Entrega 5

Toda historia necesita un protagonista, también las muy, muy breves. Pero, precisamente, la brevedad del microrrelato caracteriza a sus personajes protagonistas. Las peculiaridades del género hacen que, con frecuencia, sus personajes se ciñan a unas determinadas convenciones.

Veamos algunos rasgos que caracterizan a los protagonistas de un microrrelato.

  1. Rara vez el microrrelato tiene más de un personaje. A lo sumo puede tener dos, aunque uno de ellos suele ser secundario, un personaje pasivo. Bien es cierto que ese segundo personaje puede ser un personaje colectivo: la familia, los compañeros de trabajo, los viajeros del metro...
  2. No hay lugar en el microrrelato para descripciones físicas ni para desarrollar la psicología de sus personajes. Si has contado cómo va vestido tu personaje, elimínalo. Si has contado el trauma que arrastra por su relación con su padre, elimínalo también. Si esos rasgos son necesarios para el desarrollo del microrrelato, redúcelos a un único detalle representativo.
  3. Muchas veces se trata de personajes alegóricos (la Libertad, el Amor, la Utopía) o arquetípicos (el avaro, el héroe, la mujer hermosa) y basta con especificar un rasgo que permita al lector identificarlos adecuadamente.
  4. Es común servirse de la intertextualidad para escribir microrrelatos. Es decir, usar en el texto los personajes o historias de otras obras de ficción o creaciones artísticas (siempre obras muy populares, para que el lector pueda reconocerlas rápidamente). Sherlock Holmes, Jack el Destripador o la Cenicienta pueden ser los protagonistas de un microrrelato y, además, tienen la ventaja de no necesitar presentación, lo que te ahorrará palabras.
  5. Como el microrrelato se destaca por plasmar por escrito situaciones cotidianas que reflejan los contrasentidos de la posmodernidad, muchas veces su protagonista es un ser anónimo (la mujer, el oficinista, el banquero), sin nombre propio. Un personaje sin rasgos específicos (ni siquiera un nombre) que representa al conjunto de la humanidad.

 

martes, 28 de febrero de 2017




Taller de cuentos y relatos breves                            DEBERES – 4
Relat utilitzant el narrador omniscient (el narrador ho sap tot: passat, present, futur, sentiments i pensaments de tots els personatges).
De 1 full i mig a 2 fulls. Lletra 12






La acción
La acción es lo que sustenta el relato.
Sin acción no existe el relato.
La acción debe ser ràpida, usando verbos principalmente.
El principal enemiga de la acción son los adjetivos y los adverbios.
La acción puede ser:
Física.
Sicológica.
Una combinación de ambas.
 
Momentos cruciales de la narrativa clàssica
El conflicto
El clímax
El desenlace




Siete pasos para escribir microrrelatos

Entrega 4

1. Una idea concreta

Para escribir microrrelatos es mejor centrarse en ideas concretas, buscar un aspecto preciso de algo complejo y centrarse en ello.

Por ejemplo, para describir la relación entre padres e hijos podría hacer falta una novela. Pero si te centras en una única faceta de esa temática, puedes concretar una historia con pocas palabras. Piensa en el momento de entregar las notas a tus padres, o tus sentimientos cuando tus padres te excluían de sus conversaciones importantes, o el aburrimiento en el coche mientras tu madre conducía.

2. Sin preámbulo

En el microrrelato no puedes desperdiciar palabras en presentar la historia. Esta debe quedar esbozada de manera sucinta o bien desprenderse del contexto. Otra opción es utilizar el título para que este actúe como preámbulo aclaratorio.

3. Comenzar en el medio de la acción

Como ya hemos visto, en el microrrelato hay que ir al grano: van a ejecutar a un hombre, una bomba acaba de ser desconectada, hay un monstruo en el sótano... Debes describir lo esencial, pero haciéndolo de tal manera que al lector le resulte fácil completar los espacios en blanco de la historia.

4. Centrarse en una imagen

Uno de los pasos más importantes para escribir microrrelatos es la evocación. Al contrario que en el relato o en la novela, el microrrelato discurre en un único espacio. Por eso tienes que lograr hacer ese espacio presente mediante una imagen potente, con un gran poder evocador, que se dibuje de forma nítida en la mente del lector.

5. Mantener el misterio

El microrrelato permite como ningún otro género jugar con el lector, hacerle participar. Debes tratar de incluir en la historia una pequeña dosis de tensión o misterio y mantenerla hasta el final.

Hay que lograr que el lector conjeture cuál será la resolución, incluso engañarle para que piense en un determinado final. Después podrás sorprenderle con algo inesperado.

6. Usar referencias alusivas

Mediante el uso de referencias a historias, personajes o ideas que permanecen en el imaginario colectivo te puedes ahorrar muchas palabras.

Por ejemplo, si tu historia sucede en el Titanic el contexto y el final estarán claros para el lector desde un principio. Cuidado no obstante con incluir referencias tan oscuras que el lector no pueda descifrarlas.

7. Vuelta de tuerca

Como hemos dicho, el final es la piedra angular del microrrelato. Como debe tener un importante ingrediente de sorpresa, es fundamental saber aplicar una vuelta de tuerca que de un vuelco a la historia e introduzca un final chocante.

 

El tono narrativo

 

La combinación del estilo y la descripción y el lenguaje produce ciertos efectos sobre el ánimo del lector: establece un medio emotivo. El tono puede ser melancólico o alegre, oscuro o misterioso, puede sugerir el terror o la inocencia. EL TONO ES LA ACTITUD QUE ADOPTA EL NARRADOR ANTE LOS ASUNTOS TEXTUALES, ES DECIR, ANTE LO QUE ESTÁ NARRANDO, ANTE LO QUE EL AUTOR QUIERE COMUNICAR. 

El tono puede ser más grave o más agudo, más monótono o más cantarín, más serio o coloquial, y marcará la cadencia del discurso. Los mismos hechos narrados en tonos distintos adquirirán distinta relevancia, pudiendo navegar la narración entre los extremos de la tragedia y de la farsa; de la alegría y el miedo; la excitación o la apatía.

Es fundamental para lograrlo la elección de las palabras. Los muebles descoloridos o astillados, alguien que arrastra sus pies, que levanta una antigua foto familiar con un brazo huesudo, que lleva puesta una chaqueta gris de paño y tose constantemente… nos trasladan a una atmósfera oscura, febril; en cambio, un gatito que tiene nombre porque es un amigo, da brincos por la sala porque está contento, que saluda frotando su lomo contra la pierna del personaje o se aleja altivo, según su estado de ánimo, nos trasmite una alegría: el texto parece estar inundado de una luz que falta en el anterior ejemplo.

Las palabras abstractas son las que no se pueden percibir con los sentidos, mientras las palabras concretas son aquellas que se pueden percibir y medir. Por ejemplo, la palabra “Amarilla” es concreta, pero la palabra “agradable” es abstracta. Las palabras abstractas “dicen”, y son utilizadas para moverse entre eventos. Las palabras concretas “muestran”, y son utilizadas para escenas críticas porque colocan al lector en las escenas con los personajes.

Las palabras generales son vagas, como “auto” o “perro”. Estas son palabras concretas, pero se pueden aplicar para un gran número de carros o gatos específicos, para que el lector se pueda imaginar lo que él o ella quiera. En cambio, las palabras específicas como “Labrador” y “Ferrari” restringen al lector con una imagen específica.

Observa el simbolismo. Esto es un lenguaje descriptivo que revela lo que el autor o el personaje piensa o siente sobre lo que está pasando

Un autor que escribe sobre un personaje nadando en un lago de agua caliente y lo describe como un baño de agua caliente, sugiere que el lago es incitante, relajante y calmante. Un autor que describe el mismo nado como si estuvieras en una olla de agua caliente puede sugerir incomodidad.

Estudia los detalles. Ningún autor puede incluir cada detalle del personaje, una escena o un evento en la historia. Qué detalles se incluyen y cuáles se omiten son indicadores importantes del tono.

Un autor puede describir una casa como si tuviera flores alegres en el jardín de en frente, lo cual sugiere que la casa es feliz para ocupantes felices. Otro autor puede no mencionar las flores pero habla de la pintura raída y ventanas sucias, sugiriendo que la casa es un lugar deprimente ocupada por gente deprimida.

Escucha el lenguaje. El autor puede escoger palabras acorde a su connotación, un significado más allá de su definición literal, que es sugerida por una palabra, a fin de revelar al lector, la actitud del autor hacia el tema.

Un autor se puede referir al perro como un cachorro cariñoso, mientras que un autor que odie o le tema a los perros con el adjetivo perro de “mala raza”. Un autor que se refiera a los niños como mocosos puede tener una diferente actitud hacia los niños que aquellos que los llaman ratas.

El crepúsculo y el anochecer son descritos como periodos del tiempo entre el ocaso y la oscuridad total, pero pueden sugerir distintas cosas. El anochecer es más oscuridad que la luz y puede significar que la noche se está acercando rápidamente, con todas esas cosas terribles que suceden en la noche. En contraste, el crepúsculo puede sugerir que el amanecer, lo cual representa un nuevo inicio, está cerca y que el sol ya se puso, señalando el final de un día difícil.

El orden de palabras en una oración puede dar una señal sobre la parte en la cual tienes que prestar mucha atención. Generalmente, el gran énfasis se da al final de la oración “John llevó flores” enfatiza lo que John llevó, mientras que “Las flores fueron llevadas por John” enfatiza quien llevó las flores. Invirtiendo el orden de las palabras, el autor sorprende al lector sobre quien llevó las flores.

Muchos autores romperán las reglas de la sintaxis a propósito con el fin de lograr un efecto deseado. Por ejemplo un autor puede optar por colocar un sustantivo antes de sus adjetivos, llamado hipérbaton, para agregar valor a los adjetivos y hacer que la oración sea más dramática. “El día, oscuro y gris” alienta a que el lector le preste más atención a la naturaleza inusual del día.

El tono se refiere a cómo el autor se siente sobre el tema, mientras el estado de ánimo se refiere a la forma en que el lector se le hace sentir acerca del tema por el autor.

Ya hemos visto que la voz del narrador resulta decisiva para introducir aquello que queremos contar al lector. Hablamos de voz porque hay algo de oralidad en cualquier texto escrito. Aunque el lector sigue con los ojos, en silencio, las palabras y las frases, le parece estar escuchando, en su interior, cómo alguien le va relatando (en un tono frío o suave o amenazante) aquello que lee. Es por eso que somos sensibles al ritmo, a la melodía y resonancia de las palabras, a las cacofonías… Sin voz, sin sonido, todo esto no existiría.

Conjunto de textos recopilados de Internet

 

martes, 21 de febrero de 2017


Taller de cuentos y relatos breves                                        DEBERES – 3

 
 




Mira la imatge, imagina’t una historia i escriu-la des de la perspectiva del narrador testimoni. Pensant en el concurs, fes-lo d’una pàgina i mitja o dues pàgines.

NARRADOR TESTIGO IMPERSONAL:

Testigo impersonal: está determinado por la fotografía y el cine, ya que nos da la mirada de una cámara. Casi siempre en tiempo presente, se limita a contar lo que se ve. Como ejemplo de este tipo de narrador, tenemos La Colmena, de Camilo José Cela.

Don Pablo extiende el periódico sobre la mesa y lee los titulares. Por encima de su hombro, Pepe procura enterarse. La señorita Elvira hace una seña al chico.